lunes, 10 de enero de 2011

increíblemente no escribo casi nunca y tengo tiempo, soy un poco estúpida. quizás ya me estoy quedando sin tema...

c:

Mientras mirábamos todos inconscientemente los brillantes destellos que aparecían momentáneamente y se iban, se iban para volver con algo aún más interesante y bello, en la calle cerca del edificio en donde se bañaba la señora Ana ocurría algo que no solía suceder. Ella simplemente sola pensaba en cuántas cosas aún soñaba por lograr en este nuevo comenzar para muchos, para redimirse de sus errores, ella contaba los pecados de ese día, los contaba y nunca acababan, y creía que era algo que no podía cambiar, pero... ¿por qué tanto pesimismo? creo que ella en vez de estar sola, contando sus enfermos errores, debería pararse y mirar el cielo. Y yo, de nuevo caminaba pateando piedras pequeñas, alejarlas del sendero, dejar en ellas mi rabia, que no era tanta, pues tengo esperanza, tengo mucho, lo tengo todo. Y no te necesito más a tí. Ya no más daño, ya no dejaré que me hagan daño, mostraré la coraza que siempre llevo puesta, les advertiré que conmigo no se juega, que quizás las ridículas cosas que han pasado día a día no me convierten en un chiste, no lo soy, soy mucho más que eso. Allá, en la estación del metro, congestionada por el gentío, bajando y empujado por la escalera estaba él, que se derrumbó ante el suelo algo frío, no tuvo más que dejar de lado el dolor y pararse rápidamente, puesto que la gente no le daba el tiempo de ser un cobarde, le dolía la rodilla, las manos y la cadera, cubrió su cara, cómo cuando de pequeño su padre le había enseñado que al caer, pusiera sus manos, porque era más importante proteger su rostro, su rostro refinado. El niño ve la televisión, no le interesa nada más. El anciano cuenta sus monedas, las pocas que le van quedando, pero no necesita nada más, ya había terminado su labor aquí. El arribista mira en menos al pobre, como siempre ha sido, creemos más fantasía y olvidemos el dinero, pensemos que son papeles sin valor alguno. Miró su caja musical con desprecio, no tenía bailarina, tenía melodía, esa melodía que queda grabada en miles de mentes normales. Y el perro, durmiendo estaba porque necesitaba descansar para que al pisar y correr, sea el más rápido, el más simpático y el mejor en la nueva época que venía.

6 comentarios:

  1. no la lleva para nada ordenar la pieza.. hjajj
    simpre me gusta lo que escribes, pero hoy ando tan floja, que no tengo energia para interpretarlo :(
    mñana te comento algo bonito/coherente jaja . chaulín C:

    ResponderEliminar
  2. Escribes muy bien! que no te coja el aburrimiento, perdona mi campecinidad ;) Volviiii!! Espero te acuerdes de mi (una mente un poco complicada) tuve algunos problemas por mi blog pero volvi,seguire pasando por tu blog :)

    ResponderEliminar
  3. Qué bonitooo!! Me encantaa tu relato!!!

    Un besitoo

    ResponderEliminar

Sólo comente. Acepto todo tipo de comentarios,hasta insultos:D, amenazas, blah me da igual. Pero trate de que no sea aburrido, porque me aburro fácilmente c: Atte. Gracias